Estas últimas semanas han sido una locura con tantas cosas por hacer, citas a las que acudir y eventos a los que asistir. Pero poco a poco volvemos a la calma y a la rutina. A la pobre de mi madre el cumpleaños le cayó en medio de todo este jaleo, así que hicimos el pastel fondant más rápido de nuestra historia.

Ya hacía tiempo que había visto en Sweetapolita (incluyendo la receta) esta idea y pensé que este cumpleaños con mini-fiesta exprés era el momento ideal para hacerlo. A mi madre la tarta le encantó, se quedó fascinada cuando las niñas le iban explicando qué significaba cada corazón, cada flor, cada dibujito que habían hecho especialmente para ella. A las pinches les encantó pintar un pastel para la yaya mientras se iban turnando para dibujar sus obras de arte. Pero la cosa no se quedó ahí, también hicieron unas decoraciones para poner encima del pastel.

Si queréis hacer este pastel con niños (o sin ellos), lo único especial que hace falta son rotuladores comestibles para dibujar encima de la tarta, fondant para cubrirla y la tarta en sí. ¡Y a disfrutar!

No os extrañéis de que haya solo una vela en el pastel, es que en casa de mi madre es tradición poner solo una vela en la tarta desde que una vez se olvidó comprar las velas para uno de nuestros pasteles de cumpleaños. ¡Y mi madre encantada ya que para ella no pasan los años! :)

¿Y qué os parece la postal? ¡¡¡¡La hice yo!!!! Si te gusta coser, como es mi caso, no es muy complicada de hacer, tan solo tienes que escribir en una tela tu mensaje, darle puntadas con aguja e hilo y luego coserlo a máquina a la cartulina que quieras utilizar como postal.

Mi madre quedó encantada, y eso es lo más importante para mí. Ya veis que agradecidas que son las madres que con un sencillo pastel pintado por sus nietas para ellas es como si estuvieran soplando las velas del pastel más espectacular del mundo.