Cuando veo Pocoyó con mis hijas puedo entender perfectamente la razón de que les guste tanto.

Me encantan los dibujos, las formas, las historias, los personajes… y en lo que más me fijo es en como están hechos los personajes y en como los modelaría yo si tuviera que hacer un pastel.

Así que el otro día por la mañana, que no hacía mucho calor y que venían unos amigos de visita,  aprovechamos y nos pusimos manos a la obra.

El pastel ya lo teníamos preparado y en la nevera desde hacía un par de días. Lo rellenamos y cubrimos de ganaché de chocolate, y el que sobró nos lo comimos a cucharadas.

El almíbar lo hice en la Thermomix siguiendo la receta de  Tartas Encantadas. La verdad es que me ha gustado mucho porque no te sale demasiada cantidad, y no es de esas recetas que pruebas y después son un desastre!

Primero cubrimos la tarta con fondant de color blanco. No pusimos ningún tipo de decoración extra al pastel, ya que el objetivo era practicar el modelado de figuras. Eso sí, las niñas también practicaron y hacían sus propias figuras con la masa que yo les daba. Anna no paraba de robarme masa que iba añadiendo a la que ya tenía y Abril me pedía que le echara colorante todo el rato a sus trocitos de masa.

Lo mejor de todo fue cuando por la tarde nos comimos la tarta para merendar. Bueno, la tarta la comimos los adultos porque los niños solo se querían comer las figuras y ni probaron el pastel!