Parece increíble pero las niñas van creciendo y el tema de la lecto-escritura está muy presente en casa ya que están comenzando a leer y a escribir. La verdad es que a las niñas les encanta dibujar, escribir, leer y siempre están con un lápiz y una hoja en la mano u hojeando un libro.

¡También es verdad que cada vez quieren cocinar más y hacer más pasteles! Tendríais que haber visto el berrinche que pilló el otro día la #3 al salir de la guardería porque no le había llevado galletas caseras. Así que nada más llegar a casa cogió su delantal y su gorro de pastelera y me dijo: – Mama, vamos a hacer las galletas. Me quedé a cuadros, y como no, nos pusimos a hacer unas.

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias pensé que podría aprovechar para comenzar a leer recetas de manera muy sencilla y acercar a las niñas de una manera cotidiana y divertida a la lectura. Así que un día la #1 que venía con libreta y lápiz en mano me pidió que cocináramos algo juntas y  así pensé que era un buen momento para poner en práctica eso que me rondaba por la cabeza y hacerlo de una manera natural.

Así fue como lo hicimos la #1 y yo:

1º Elegimos la receta juntas. En esta ocasión Anna dijo que quería hacer un banana bread, ¡pastel por excelencia en casa!

2º Leímos juntas los ingredientes que llevaba la receta.

3º Los copié en otra hoja para que Anna los pudiera leer sin la distracción del resto del texto y la ilustración.

4º Antes de echar cada ingrediente en el bol Anna tenía que leer el ingrediente y después añadirlo a la masa.

Fue una experiencia fantástica tanto para mí como para la pinche #1. ¡Además después iba leyendo los ingredientes que llevaba el pastel a todo el mundo que aparecía por casa!