No podía dejar de explicar el taller de cocina tan chulo al que Anna asistió hace un par de sábados. Y es que gracias a Bra, que tuvo la magnífica idea de organizarlo  y a la Fundación Talita que los apoyó en el proyecto, Anna pasó una tarde magnífica en la Cookiteca cocinando galletas y brownie.

Los que tenéis hijos no sé si aprovecháis de vez en cuando para pasar tiempo a solas con cada uno de ellos. JL y yo pensamos que estos momentos de “one-on-one”, como los llamamos nosotros, son importantísimos tanto para los niños como para nosotros. Tienes tiempo para hablar tranquilamente de sus preocupaciones, sus sueños, sus ideas… a solas los dos; y de hecho a veces descubres necesidades que tiene tu hijo que no conocías por la vorágine del día a día atendiendo a todos los hermanos a la vez. Pues esa tarde con Anna fue un “one-on-one” magnífico.

Después de comer Anna y yo nos fuimos solitas hacia su taller de cocina. Anna iba emocionada porque le encanta cocinar. Nada más llegar a la puerta Anna se encontró con otros niños de edades parecidas que también tienen síndrome de Down, y no me preguntes cómo pasó, pero Anna conoció a una tocaya suya y se hicieron amigas inseparables. Me emocionó ver cómo Anna conectó de manera tan rápida con su nueva amiga. Por supuestísimo, se sentaron juntas y cuando recogí a Anna me dijo que no pararon de reír y disfrutar en todo momento.

¡Gracias Bra, Cookiteca y Fundación Talita así como a Carolina por pasarme las fotos!