• Pasta:

  • 350 g harina
  • una pizca de sal
  • 175 g mantequilla
  • 50 g azúcar
  • agua fría

  • Relleno:

  • 750 g de moras (aunque nosotras pusimos también melocotones porque no teníamos suficientes moras)
  • 6 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharada de licor de casis, en nuestro caso utilizamos esencia de arándanos (*)
  • Sémola para cubrir la base de la pasta
  • 1 clara de huevo

¡Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en esta sesión de cocina tartera es que nos lo pasamos genial! Anna y Abril pudieron hacer muchísimas cosas por ellas mismas, y mientras tanto Lea se zampaba toda la fruta que pillaba. Me doy cuenta de que disfrutan muchísimo cocinando, ya que fue Anna quien me pidió hacer la tarta y al final acabaron cada una con la suya.

La receta de la tarta en cuestión la saqué del libro Tartas de Sarah Banbery. El libro me lo regaló (o prestó, la verdad es que ahora no me acuerdo) mi hermano en alguna de sus mudanzas cuando quiso deshacerse de algunas cosas. Me encanta porque no solo es sobre tartas dulces sino también te enseña a preparar tartas saladas, tartas que se salen de lo cotidiano con ingredientes exquisitos. Seguro que de aquí a poco volvemos a hacer otra, ¡incluso puede que mañana! Pero vamos a por la receta…

Pasta

Tamizar la harina y la sal en un cuenco y añadir la mantequilla. Agregar el azúcar y un chorrito de agua bien fría.

Yo utilicé la Thermomix para preparar la pasta, pero también se puede utilizar un robot de cocina, ya que es más rápido que amasarlo a mano.

Formar una bola y envolverla en film transparente para dejar reposar en la nevera durante 30 minutos.

Relleno

Una vez lavadas las moras y cortados a pedacitos los melocotones cortados, lo ponemos todo en un bol con 4 cucharadas de azúcar moreno y el licor de casis. Lo dejamos macerar.

Encendemos el horno a 200º para que se vaya calentando.

Extendemos la pasta con el rodillo y hacemos un círculo, no pasa nada si los bordes no quedan bien porque así la tarta tendrá luego un toque más rústico :)

Ponemos la  pasta en una bandeja para el horno, y esparcimos por encima la sémola.

Escurrimos las moras y guardamos el líquido por si lo queremos echar luego por encima a la hora de servir.

Ponemos la fruta por encima y pintamos con la clara de huevo los márgenes antes de doblar la pasta.

Doblamos la pasta por encima de la fruta, con cuidado de que no se formen grietas, y volvemos a pintar con la clara de huevo restante.

Espolvoreamos por encima las 2 cucharadas de azúcar moreno que nos quedaban.

Al horno 25 minutos o hasta que veamos que ya está lista. Mejor servir caliente, ¡sobretodo si la acompañas con helado!

Para acompañar

En nuestro caso fue helado de vainilla, ¡pero aquí podéis dejar volar vuestra imaginación! Aquí os dejo un collage de fotos de la sesión junto a las niñas. ¡Hasta la próxima!

(*) Nosotras no utilizamos licor de casis, sino una esencia de arándanos que había hecho yo. Los arándanos en cuestión me los trajo una amiga de Rumanía. Los trituré y los añadí a una especie de licor casero que hacen en su país (lo llaman Palinka, aunque no sé si se escribe así). Pero como veía que quedaba muy espeso le añadí vodka a ojo y lo he dejado reposar durante un mes. La verdad es que está buenísimo, y me vino ni que pintado para esta tarta ya que no tenía licor de casis