Los que tenéis hijos sabéis que el tiempo en la cocina puede ser uno de los periodos más estresantes de la vida cotidiana de una familia. Por poner un ejemplo, preparar la cena tras un día muy largo puede ser un auténtico suplicio y es el momento ideal para que perdamos los nervios y tengamos algún tipo de reacción con los más pequeños de la que luego nos arrepentiremos rápidamente. Por tanto regla número 1, a no ser que en momentos como éste podamos asignar una tarea sencilla y factible a uno de nuestros hijos, una sesión de cocina junto a ellos debe ser reservada para un momento tranquilo ¡y en el que no tengamos ningún tipo de prisa! Partiendo de esta premisa, aquí van algunas otras ideas y consideraciones.

¡Como dicen en inglés “plan and prepare in advance”! Mi marido roza la obsesión en cuanto a la planificación y preparación pero debo admitir que en la mayoría de casos es mucho más efectivo que caer en el otro extremo. No solo debemos buscar el momento ideal si no que debemos asegurarnos de que tenemos todos los ingredientes disponibles así como los utensilios que vayamos a emplear. Y por disponibles me refiero a tenerlo todo ya preparado en la encimera y no tener que andar buscando nada mientras estamos con los niños. Cuando los niños son más mayores podemos incluso involucrarlos en esta fase, haciéndoles partícipes a la hora de escoger la receta o pidiéndoles su opinión sobre qué les apetecería cocinar y probar.

Antes de comenzar podemos tener una breve charla con ellos, aclarar qué esperamos de ellos, leer (o resumir sin aún son muy pequeños) la receta que vayamos a cocinar y preguntarles su opinión al respecto.

Seguridad, ¡otro mantra de mi marido! Todos los pasos en los que vayamos a involucrar a nuestros hijos deben ser seguros, nada de cuchillos afilados o tijeras. No solo no deben utilizarlos si no que deben estar fuera de su alcance en todo momento, no vayamos a despistarnos. Lo que sí pueden hacer es amasar, mezclar, tamizar, dar forma, verter líquidos, usar utensilios seguros o incluso cortar con algún cuchillo de plástico o que prácticamente no esté afilado.

Si tienes más de un hijo u otro niño a tu cargo es importante delimitar parcelas de responsabilidad en la cocina. Puedes darles a cada uno diferentes tareas de la elaboración del plato y/o hacer que trabajen en cadena (con las mías funciona estupendo y cuando llevan un rato cambian entre ellas) o cualquier otra idea que evite peleas entre ellos. Y si estás con tus hijos mientras estás cuidando de tus sobrinos y algún amiguito, ¡asegúrate de dividirlos en parejas o grupos pequeños!

Escoger recetas que sean sencillas y no solo rápidas de preparar, si no que además tengan tiempos de cocción también cortos. Las pizzas por ejemplo son ideales en este sentido. Conforme tus hijos vayan creciendo y sean más mayores puedes alargar los tiempos de preparación y cocción.

Además de seguir todos estos consejos recomendaría:

  • Siempre que sea posible intentar que los niños trabajen a una altura adecuada. Si no disponemos de bancos o elevadores para llegar al mostrador de la cocina pero disponemos de algo de espacio en la cocina podemos ponerles a trabajar en una mesa para niños. Este modelo de Ikea en plástico es ideal. Además de cocinar y comer en ella, nuestras niñas la usan para todo tipo de manualidades y actividades.
  • Dejar volar la imaginación de los niños para que ejerciten su creatividad. Es importante enseñarles la importancia de seguir una receta para obtener los resultados esperados pero a la vez permitirles introducir modificaciones que creamos pueden no estropearla (¡al menos del todo!).
  • Muy importante: participar todos juntos no solo de la preparación, si no también del placer de comer los resultados en familia.
  • Aprovechar para enseñar a los niños la importancia de lavarse las manos no solo antes de comer si no de trabajar con comida así como inculcarles la responsabilidad de recoger y limpiar o bien mientras preparamos el plato (mi opción preferida) o bien al final de todo, ¡pero que mamá o papá no van a hacerlo por ellos!

En definitiva, pasar tiempo juntos en la cocina con nuestros hijos y que resulte un éxito, requiere de preparación previa, el asentamiento junto a ellos de los objetivos y las reglas a seguir y una contínua supervisión a la vez que nos mantenemos a cierta distancia para que, sin que corran peligro, puedan averiguar las cosas por si mismos mientras aprenden y crecen. Y por supuesto, nada mejor que el tiempo juntos en la mesa con algo recién preparado por todos, grandes y pequeños.