• Ingredientes
  • tomates cherry (o los que tengamos)
  • queso de cabra (o mozzarella)
  • albahaca
  • un paquete de empanadillas
  • 1 huevo

Mi amiga N. que cocina de maravilla me inspiró para hacer esta receta. No sé de qué estábamos hablando, pero es evidente que de cocina, y me dijo que ella hacía unas empanadillas riquísimas que rellenaba tan solo con queso, tomate y albahaca.

Este verano no he comprado ni un tomate ya que entre nuestro huerto y el del vecino hemos estado totalmente abastecidos. Así que cargada de tomates como estábamos pensé que tenía que probar la receta de mi amiga. Además daba la casualidad de que hacía unos días mi vecino me había regalado un montón de tomates cherry que tenían una pinta estupenda, así que las cuatro nos pusimos manos a la obra.

Lo primero que hicimos fue cortar los tomates cherry por la mitad y el queso de cabra a trocitos, y lo mezclamos todo en un bol, a excepción de todo el tomate y el queso de cabra que las niñas, especialmente Anna y Lea, se comían mientras cortaban los trocitos. :)

Después fuimos al huerto a por hojas de albahaca… y como la menta está al lado, las niñas también cortaron unas hojitas.

De vuelta cortamos las hojas a trocitos pequeños y lo añadimos a la mezcla anterior. Por último le echamos un poquito de aceite de oliva para que le diera ese toque tan rico. ¡Con esto ya teníamos la mezcla preparada para rellenar las empanadillas!

En un principio mi intención era hacer la típica empanadilla doblada por la mitad, pero Abril tuvo la brillante idea de hacerla tipo pizza, es decir, poner el relleno en la base y luego cubrirlo con otra base. Yo creo que va mejor, porque así no se rompe al doblarla si tiene exceso de relleno y para las niñas es más fácil de hacer. Ya solo nos quedaba el toque final, pintarlas por encima con un huevo previamente batido para que tuvieran buen color tras el horneado.

El horno lo precalentamos a 180º y las cocinamos hasta que cogieron buen color, unos 15 minutos. Este fue el resultado final:

Esta receta es ideal para hacer con niños ya que aprenden a cortar con tijeras y mezclar con la cuchara en el bol, ¡tareas que les encantan y que pueden completar en poco tiempo! Muestra de ello es que Lea, con tan solo 20 meses, participó activamente en la elaboración, especialmente en el momento de rellenar las empanadillas.