Hace poco me pidieron que le hiciera una tarta de San Marcos, pero con una peculiaridad, no querían ni nata ni trufa en la tarta, solo querían yema de huevo… ¡y más yema de huevo!

Como nunca había hecho esta tarta me puse a investigar un poco en Google para ver qué encontraba. Parece que el nombre del pastel proviene del Convento de San Marcos en León donde se debió comenzar a hacer y de allí por tanto recibe su nombre. También di enseguida con una receta en el blog Recetas Thermomix y otra en el foro de MundoRecetas. Partiendo de ambas, hice una mezcla y las adapté a mi manera. Aquí os dejo mi versión final de la Tarta de San Marcos, hecha con yema de huevo y adornada con merengue.

Para esta tarta hay que preparar varias cosas. Lo ideal es ponerse el día anterior para tenerlas frías y listas para usar al día siguiente. Necesitaremos un bizcocho genovés, almíbar para empapar el bizcocho, crema de yemas, nata montada y trufa. En Recetas Thermomix encontraréis cómo hacer la nata montada y la trufa (que yo no incorporé al pastel).

Para preparar el bizcocho genovés se necesita:

6 huevos
200 gr azúcar
1 sobre de azúcar vainillado
220 gr de harina de repostería
1 cucharadita de levadura

En primer lugar, precalentar el horno a 175º.

Colocar la mariposa en las cuchillas y echar los huevos, el azúcar y el azúcar vainillado en el vaso. Programar 6 minutos, temperatura 40º y velocidad 4.

Cuando se acabe este tiempo volver a programar otros 6 minutos, velocidad 4 y sin temperatura.

Añadir la harina y programar 4 segundos a velocidad 3. Si no se ha mezclado todo bien, retirar la mariposa y hacerlo con la espátula con movimientos envolventes.

Hornear durante 30 minutos, a 175º. Antes de sacarlo, pinchar con un palillo para comprobar que está bien hecho.

Para preparar el almíbar se necesita:

150 gr azúcar
120 ml agua
1 sobre de azúcar vainillado
2 cucharadas de licor (opcional)

Echar en el vaso el azúcar, el agua, el azúcar vainillado y programar 7 minutos, temperatura 100º y velocidad 2. Si se quiere añadir el licor será después de que haya terminado el tiempo y se removerá con la espátula. Reservar en un bol y dejar enfriar antes de usarlo.

Y por último ya solo queda preparar la crema de yemas. Yo preparé las dos versiones de la crema de yemas que aparecen en los links que os he puesto al principio de esta entrada, pero me quedo con la versión en que se utilizan los huevos enteros, aunque con menos azúcar de la que aparece en la receta original. Para preparar esta crema de yemas se necesita:

1/2 vaso de agua
250 gr azúcar
zumo de medio limón
1 cucharada de  maicena
2 cucharadas de leche
4 huevos
30 gr mantequilla

Echar en el vaso el agua, el azúcar y el zumo de medio limón  y programar 7 minutos, temperatura 100º y velocidad 2, esto nos hará un almíbar.

En un bol pequeño diluir la maizena en la leche y añadir los huevos. Batir la mezcla bien.

Añadir la mezcla de huevos al almíbar que está en el vaso y programar 5 minutos, temperatura 90º y velocidad 4.

Por último, echar la mantequilla y mezclar hasta que está bien incorporada.

La crema de yemas tiene que estar fría para poder trabajar con ella.

Para montar la tarta se parte el bizcocho en tres partes. Cada parte del bizcocho se rellenaría respectivamente con una capa de trufa, otra de nata y la parte de arriba con una capa de crema de yemas. Aunque en esta tarta puse crema de yemas en cada capa del bizcocho.

Antes de rellenar cada capa, se cala bien de almíbar la base del bizcocho y se echa una capa de relleno extendiéndola con una espátula para que quede lo más uniforme posible.

En la última capa de bizcocho, es decir, la de arriba se extiende la crema de yemas y se espolvorea azúcar por encima. Este azúcar se quema con un soplete o con una pala caliente. Cuanto más azúcar se eche y más se queme éste, más tostada quedará esta capa. En mi caso, como era la primera vez que lo hacía no me quise pasar con el soplete por miedo a quemarla demasiado.

Como quería que quedara un acabado bonito y tenía las 8 claras de huevos que me habían sobrado de una de las recetas que prové de la crema de yemas, aproveché e hice el merengue para decorar la tarta (¡contaré cómo hacer el merengue en otra entrada en breve!)

Una vez acabada la tarta la metemos en la nevera para que esté bien fresquita a la hora de servirla…