• 4 ó 5 manzanas golden
  • canela y azúcar moreno para espolvorear
  • 150 gr harina
  • 75 gr mantequilla a temperatura ambiente
  • 75 gr azúcar moreno

En casa nos pirra el Apple Crumble: a las niñas porque lleva helado, a JL porque le gusta todo lo que sea dulce y a mí, a parte de por esas dos razones anteriores, porque se hace al horno mientras estás comiendo. :)

Es un postre facilísimo de hacer y el resultado es espectacular. Este postre es típico de Inglaterra y consiste en una base de fruta y una cobertura de “crumble”, que traducido al español significa miga de pan. La base puede ser de distintas frutas y la cobertura es casi siempre de mantequilla, harina y azúcar, aunque también se le puede añadir copos de avena o almendras. Así que esta receta puede tener miles de variaciones.

En casa por goleada siempre cae la típica de manzana (que es la receta que me pasó mi suegra) y por petición popular la hacemos muy a menudo. También preparamos el apple crumble para muchas de nuestras visitas en casa, ¡como fue el caso el domingo pasado cuando puse a las niñas a producir!

Para empezar precalentar el horno a 160º.

Después se pelan y se les quita el corazón a las manzanas y se cortan a trocitos pequeños.

Se ponen las manzanas en un cazo con agua y las hervimos durante unos minutos para que se ablanden, así necesitarán menos tiempo de cocción en el horno.

Una vez pasados esos minutos se escurre el agua de las manzanas. Se colocan en el molde que se vaya a utilizar de manera que quede una capa igualada y se espolvorean con canela y azúcar moreno al gusto.

Para preparar el “crumble” se echa en un bol la mantequilla cortada a trocitos, la harina y el azúcar. Con la mano se mezclan los ingredientes hasta conseguir una textura de miga de pan como si estuviera a trocitos.

Por último espolvorear el “crumble” por encima de las manzanas y meter en el horno durante unos 40 minutos, o hasta que el “crumble” se vea dorado y con una textura crujiente.

Nosotros siempre lo servimos recién sacado del horno y con helado de vainilla. El contraste entre frío y caliente es delicioso. Por cierto, si a alguien no le gusta la canela no pasa nada si no la echa, y si os pasa como a nosotros que nos encanta, podéis echar un montón. :)