• Ingredientes
  • 60 gr harina de repostería
  • 1 tsp levadura
  • 1/4 tsp sal
  • 1 tsp café instantáneo en polvo
  • 450 gr chocolate al 70%
  • 60 gr mantequilla
  • 350 gr azúcar
  • 4 huevos L
  • 1 tbsp esencia de vainilla
  • 170 gr chocolate negro en trocitos
  • 170 gr chocolate blanco en trocitos
  • 115 gr nueces

Ya os expliqué que estas navidades una amiga me pidió si le podía hacer unas galletas para regalar a las profesoras de sus hijas. Además de preparar unas cookies de avena quise añadir unas de chocolate y por casualidad me topé con estas chocolate fudge cookies en Joy of Baking, una web que me encanta y que hasta ahora no me ha fallado nunca. Como era de esperar la receta resultó ser magnífica y las galletas riquísimas.

Por lo que leí sobre cómo preparar la galletas, me quedó muy claro que ésta no iba a ser una galleta crujiente, sino una galleta que al masticarla sería como si te estuvieras comiendo un caramelo blando y además con un intenso sabor a chocolate ¡ya que la masa lleva nada más y nada menos que 790gr. de chocolate!

Si queréis prepararlas tan solo tenéis que seguir los siguientes pasos.

En primer lugar, tamizar la harina de repostería, la levadura, la sal y el café instantáneo todo junto en un bol y reservar.

Derretir el chocolate al 70% junto con la mantequilla en un bol al baño María, apartarlo y dejarlo enfriar.

En la KitchenAid si tenéis una o en caso contrario con unas varillas eléctricas, batir el azúcar y los huevos durante unos 5 minutos. A esta mezcla añadir primero la esencia de vainilla y luego el chocolate derretido ya frío. Mezclar hasta que todo esté integrado.

Ahora añadir la mezcla de harina y batir un poco. Antes de que todo esté bien mezclado añadir las nueces, los trocitos de chocolate negro y los trocitos de chocolate blanco.

Acabar de mezclar bien y ya está lista la masa. Para poder trabajar bien con ella lo ideal es meterla en la nevera entre 30 minutos y una hora, así la masa estará un poco dura y será más manejable.

Mientras la masa está en la nevera se puede preparar una bandeja para el horno y cubrirla con papel sulfurizado.

Una vez que la masa esté fuera de la nevera y con la ayuda de una cuchara se van haciendo montoncitos del mismo tamaño que se ponen encima del papel, un poco separados para que cuando las galletas estén en el horno no se peguen unas con otras. Es una buena idea aplanar un poco las galletas antes de meterlas al horno para que ya tengan un poco de forma y se horneen mejor.

Cuando la primera bandeja esté lista, meter en el horno precalentado a 180ºC durante unos 10 minutos. ¡Ojo con no pasarse del tiempo ya que sino las galletas quedarán secas! Cuando saquemos las galletas del horno veremos que tienen como grietas por encima, no os asustéis, esto significa que las galletas están bien hechas :)

Las que sobraron para casa no duraron nada así que en breve tenemos que volver a hacer otra buena tandada, ¡sobretodo porque a la #2 le encantaron y cada día se llevó una al cole para tomar a la hora del desayuno!